
El desánimo es un estado de ánimo que llegará cuando menos lo esperes para desenfocarte, robar tus fuerzas, llenar tu mente de pensamientos negativos y sobre todo quitar todo deseo de acercarte a Dios. El desánimo nos llega a todos, pero lo importante de este momento es que Dios nos regala en su Palabra la esperanza de que podemos recibir nuevas fuerzas y ser renovados. En el Salmo 42:5 dice: Porque te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mi? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mia y Dios mío.
He vivido momentos de desánimo muy difíciles pero en todos ellos Dios no me ha abandonado. Sólo una oración al Padre y mi disposición, un corazón como frasco de alabastro lleno de adoración es esencial para recuperar tus fuerzas en el nombre de Jesús. Sólo Dios conoce tu situación y lo que puede estar causando ese desánimo en tu vida, recuerda que Dios se preocupa por ti y El deseas que estes bien y seas prospero en todo lo que haces. Respira profundo habla con tu Creador, pídele que restaure tus fuerzas y El lo hará.
Bendiciones!!
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