
No tengo palabras para describir lo doloroso y difícil que puede ser el proceso de divorcio. Al casarme pensé que sería para toda la vida, pero de repente todo cambió y llegó la ruptura. Tristemente escogí una pareja que no estaba a la par con mis metas, sueño y sobre todo el propósito que Dios tenía para mi vida. Yo pensaba como otras mujeres, yo lo voy a cambiar, y así no sucedió porque nadie puede cambiar a nadie, cada ser humano siempre preservará su esencia. Tengo que admitir que lo mas difícil para mi fue encontrarme como madre soltera de trillizos cuando ellos sólo tenían un (1) año de edad. Fue como caerme al suelo emocionalmente hablando, recoger mis pedazos y a mis hijos y volver a reconstruirme, no hubo tiempo para llorar, o simplemente para pasar el proceso de duelo que es muy natural durante un divorcio. No pude detenerme, deprimirme, encerrarme en mi cuarto, no ir a trabajar porque de mi dependían tres hermosos niños que no sabían lo que estaba occurriendo a su alrededor. Aún recuerdo cuando una noche después de llegar del trabajo y preparar algo de comer para mi y para mis hijos me senté a la mesa con ellos y así pequeñitos se sentí un nudo en la garganta y llegaron las lágrimas a mis ojos ellos, me miraban sin entender que sucedía y yo no podia calmarme. Entonces en ese momento hice una oración en voz alta y le dije a Dios: «Dios ayudame a salir de esta» fue lo único que salió de mis labios, guardé silencio y unos minutos después dije: Espiritu Santo, nesecito que me dirijas, que hables a mi corazón y me des las instrucciones para salir de este torbellino. En ese momento sólo sentí una paz que no podía explicar, fue lo único que sentí. Fue entonces cuando comenzó en mi una transformación en mi espiritu, emociones y mente porque yo tomé la decisión de pedirle ayuda a Dios y a llenarme de la lectura de la Palara, ella fue sanando mi corazón y dirigiendo mis pasos. En mi momento de Divorcio pude ver como el perfume de mi oración y obediencia a Dios entró en mi proceso de dolor y soledad y calmó las cenizas de mi tristeza.
Bendiciones!
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